La verdad detrás de la maquinaria mediática

Por: Elvin Lugo | Lugo Media

Hoy, los grandes medios parecen más una fábrica de “consentimiento” que un espacio de información objetiva. Repite la misma narrativa una y otra vez hasta instalarla como “verdad,” ignorando hechos y matices. Pero cada vez más personas —especialmente las nuevas generaciones— desconfían de esta versión manipulada de la realidad.

El periodismo ciudadano y el contenido independiente en redes sociales están reemplazando los antiguos monopolios informativos. Esto incomoda a la izquierda radical porque significa la pérdida de control. Yuval Noah Harari, considerado “el profeta” y aliado de Klaus Schwab, recientemente advirtió que una victoria de Trump sería el “fin de la confianza en las instituciones gubernamentales.” Lo que en realidad reveló fue el miedo de que la gente cuestione y desafíe a estas instituciones en lugar de aceptarlas ciegamente. ¿No es tiranía exigir confianza sin cambio alguno? Los dictadores no eliminan instituciones; las fortalecen para controlar a la población y limitar la libertad.

Fuente: X.com @WallStreetSilv

El progresismo globalista está en guerra contra cualquier corriente conservadora que defienda la libre expresión, el periodismo independiente y el derecho a formar una opinión libre. Todo lo que no se alinea con su agenda es etiquetado de “racista, misógino, ultraderecha, etc.” Sin embargo, lo que realmente busca el conservadurismo es una sociedad con valores fundamentales donde los niños crezcan sin adoctrinamientos de género, con una economía capitalista y un acceso libre a la información, donde la calidad determine qué medios prosperan.

En una sociedad capitalista sana, los medios serían como cualquier negocio: si no ofrecen “buena información,” perderán audiencia. Pero mientras se mantengan financiados por gobiernos y corporaciones, seguirán promoviendo propaganda sin preocuparse por informar de manera veraz.